Años comprendidos: 1996-2004
PP y CiU firman el Pacto del Majestic. Las consecuencias son la desaparición de los gobiernos civiles y una financiación especial para los Mossos d’Esquadra, provocando la desaparición de la Guardia Civil.
Primer gobierno de Aznar, en minoría
El primer gobierno de Aznar tuvo una orientación centrista para mantener el apoyo de sus socios parlamentarios. Se centró, como tarea principal, contener la crisis económica que empezó en 1992.
La Unión Europea exigió unas condiciones para que España fuera de los primeros países en entrar en la Zona Euro, y Aznar las cumplió: se llevó a cabo una enorme operación de privatización de las principales empresas públicas.
La relación con el PNV y el terrorismo de la ETA era compleja. En 1997, la ETA secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua, provocó grandes movilizaciones de protesta, que el gobierno vasco interpretó como un frente antinacionalista. Debido a esto, en 1998 potenció el Pacto de Lizarra con PNV, Eusko Alkartasuna y la izquierda abertzale.
Segundo gobierno de Aznar, mayoría absoluta
En marzo del 2000 Aznar consiguió la mayoría absoluta. En esta legislatura, modificó una parte de la legislación de la etapa socialista e impulsó políticas recentralizadoras.
En el ámbito educativo, introdujo la Ley Orgánica de Universidades, que reducía la autonomía universitaria, y la Ley Orgánica de Calidad de la educación (LOQE), que reestructuraba la enseñanza media.
Junto al PSOE, firmó el Pacto Antiterrorista y aprobó la Ley de Partidos, que ilegalizó el partido Herri Batasuna porque no condenaba la violencia. También aprobó la Ley de Extranjería, que regulaba la entrada de extranjeros a Europa. En el año 2000 suspendió el servicio militar obligatorio y creó un ejército profesional.
El partido impulsó proyectos polémicos, como el Plan Hidrológico Nacional, se enfrentó al desastre ecológico provocado por el hundimiento del petrolero Prestige en las costas gallegas el año 2002 e impuso una reforma del subsidio de paro que provocó una huelga general el 20 de junio del 2002, que obligó al gobierno a retirarla.
El gobierno modificó la política internacional española alineándose con los Estados Unidos, marcando diferencia con la tradicional orientación europea. En marzo del 2003 dio apoyo a la invasión de Irak, a pesar de no tener la aprobación de la ONU, como respuesta ante los atentados de Nueva York del 2001. La mayoría de la opinión pública española se opuso a aquella intervención militar.
En Cataluña, en 2003, CiU vuelve a ganar las elecciones autonómicas, pero PSC-CpC, ERC y ICV-EUiA forman un tripartito para gobernar, con Pasqual Maragall como presidente. El programa común se basaba en la mejora del autogobierno a partir de un nuevo Estatuto, el cambio del sistema de financiación autonómico y el impulso de una política social (educación, sanidad y medio ambiente).
El Estatuto reconocía el carácter nacional de Cataluña, ampliaba y blindaba las competencias de la Generalitat, mejoraba la autonomía tributaria y proclamaba unos derechos y unos deberes de los ciudadanos ante los poderes públicos. El texto estatutario se aprobaría el 2005.
En 2004 Aznar decidió no presentarse a otras elecciones, y propuso a Mariano Rajoy como líder del PP, pero el 11 de marzo, tres días antes de las elecciones generales, se produjo un atentado terrorista en la estación Atocha de Madrid, provocando 193 muertes y más de 1800 herides. La campaña electoral quedó gravemente alterada y el gobierno atribuyó los atentados a ETA, cuando muchas pistas indicaban su vinculación a Al-Qaeda. Estalló una «guerra informativa» que desembocó en la responsabilización del gobierno por su intervención en la guerra de Irak. Este fue un factor decisivo para la imprevista victoria electoral del PSOE.